Mucha gente suele pensar que obedecer es algo que genera esclavitud y priva a uno de sus libertades; es por eso que vemos como mucho jóvenes y adolescentes que no conocen a Cristo buscan romper las reglas y rebelarse contra el sistema a fin de sentir esa libertad de la que se sienten privados.
A pesar de saber que somos libres, muchas veces los cristianos nos seguimos atando al pecado, veamos lo que el Salmista dice en el Salmo 119:
"Guardaré tu ley siempre, Para siempre y eternamente. Y andaré en libertad, Porque busque tus mandamientos" (Salmo 119:44-45)
¡Cuantas veces tomamos las cosas espirituales como una obligación que nos ata y que no nos permite divertirnos! Se nos torna pesado leer la Biblia, vemos innecesario orar y hasta nos molesta ir a las reuniones porque nos parece que podríamos aprovechar mejor el tiempo en otras cosas; y así, sin darnos cuenta, comenzamos a volvernos esclavos de una innecesaria amargura. ¡Cuánto mas cuando comenzamos a pecar deliberadamente sabiendo que Dios esta totalmente en contra de lo que hacemos! Es ahí cuando decidimos volvernos esclavos de ese pecado y volver a los viejos rudimentos.
Lamentablemente, cuando elegimos desobedecer los mandamientos y la palabra de Dios, la libertad que buscamos se convierte en esclavitud y la felicidad que tanto anhelábamos se convierte en amargura y decepción.
Como hijos de Dios tenemos que estar seguro que la verdadera libertad SI se encuentra en obedecer y es que Dios bendice la obediencia y todo aquello que él nos manda a obedecer es porque realmente va a ser para bendición y crecimiento en nuestra vida, y eso produce gozo verdadero.
Te animo a entender esto, buscar a Dios y cumplir sus mandamientos es los que nos trae la verdadera libertad; dejemos de buscarla en otro lado y no seamos necios intentando cerrar un candado que Dios ya abrió por medio del sacrificio de Cristo. ¡Seamos libres y vivamos agradando a ese Dios que tanto anhela nuestra felicidad!
¡Que Dios te bendiga!

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